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lunes, 22 de septiembre de 2014

AA. RAFAEL "Las 5 Etapas que acompañan los Pasajes" Jean Luc Ayoun 20 de Mayo 2009 con audio compartir



Arcángel RAFAEL


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Yo soy Rafael, Arcángel de la Curación y del Pasaje. Reciban todos mis saludos y todo mi Amor.

También como el Arcángel Anael les explicó esta mañana, tanto en vuestra densidad como en otras densidades, existen una serie de fenómenos correspondientes a los desequilibrios. En vuestra densidad esto se llama enfermedad. En otras dimensiones se llama de otra forma 

Soy el Arcángel que por su radiación permite el paso o pasaje de un estado o de una vibración a otro estado o a otra vibración. El pasaje no hay que confundirlo con el retorno o reversión. El pasaje necesita una ayuda, una comprensión. Los ritos y los momentos de pasaje en vuestra dimensión son numerosos. La muerte es uno de ellos. Algunas representaciones han hecho de mi, una imagen poco amena llamado a veces El Gran Segador. Esto es debido a la visión disociada y al miedo que implica esta noción de pasaje. El pasaje del estado de vida en la tercera dimensión, por el umbral que han llamado la muerte, es uno de los umbrales que ha dejado más huellas en relación con el miedo. Pueden hacerme un llamado para todos los pasajes que se acompañen de un sentimiento de temor hacia lo desconocido. Soy también el pasaje de la enfermedad a la sanación. Soy el pasaje -también ilustrado- en vuestra estructura física, por el pasaje del estómago al corazón a nivel de vuestras lámparas que tiendo personalmente, para llamar las flamas de vuestro plexo solar hacia el plexo cardiaco. Todos los ritos de pasaje en los múltiples universos han llamado a mi vibración, a mi radiación y a mi Presencia. Soy el que guía y acompaña los momentos de pasaje. El pasaje siempre es acompañado, más particularmente en vuestra dimensión, de un sentimiento o de una emoción llamada miedo. Soy el Arcángel que resuelve los miedos. Soy el Arcángel que les permite no confrontarlos sino afrontarlos. Soy el Arcángel que los hace ver la Verdad de lo que tienen que pasar y sobrepasar. Es en este sentido que la imaginería popular en muchas tradiciones ha podido llamarme algunas veces el Angel de la Muerte. Sin embargo no hay nada, esto solo es debido a una incomprensión en cuanto a mi posición, en cuanto a mi papel. Soy aquel que en vuestro lenguaje hace morir la oruga para permitir nacer a la mariposa. Soy el que en vuestra dimensión desde tiempos inmemoriales, guía y permite el pasaje del estado dimensional físico al estado dimensional astral.

Los elementos que vienen a perturbar el pasaje son ineludiblemente en relación y asociación con el miedo. Por lo tanto uno puede afirmar que el ser humano en encarnación tiene miedo de caer enfermo, a la vez como el miedo a sanar. De la misma forma que tienen miedo a la muerte. El miedo impide los pasajes de una manera general, obviamente no únicamente, a través de la enfermedad y de la curación o a través de la muerte sino también a los cambios de vuestras vidas acompañados a menudo de un sentimiento de miedo. El miedo de perder lo que es conocido, el miedo a lo desconocido El ser humano tiene la particularidad en este mundo disociado de querer representar mentalmente muchas de las cosas concernientes al pasaje y a la transformación, poniendo sobre esta energía una serie de conceptos e ideas obviamente siempre falsas. Estos conceptos y estas ideas que se construyen ante todo pasaje, utilizan siempre las mismas vías y los mismos esquemas. Es lo mismo tanto al pasaje de la enfermedad a la curación o aún de la curación a la enfermedad o aún de todo cambio viniendo a afectar vuestras condiciones de vida y su desarrollo.

El pasaje se acompaña siempre de una serie de etapas, más o menos manifestadas, más o menos largas, más o menos difíciles. Sin embargo estas etapas necesitan de ustedes ser conocidas intelectualmente. Ellas son las siguientes, y preciso que estas fases se suceden en un tiempo más o menos largo, y también están presentes para los pasajes agradables como para los desagradables.

La primera etapa será llamada el rechazo.

La segunda etapa será llama la ira.

La tercera etapa será llamada la negociación.

La cuarta etapa será llamada el apaciguamiento y

La quinta etapa será llamada la aceptación.

Así que es construcción de vuestro ego evolucionando después de un cierto tiempo, habiendo creado la pérdida del sentido de vuestra Divinidad y de vuestra relación conciente a la Divinidad. Lo que voy a decir se aplica, a toda etapa implicando un pasaje y un cambio en vuestra vida. Esto también concierne al inicio de una relación de pareja, que a una relación de pareja que termina, que a un cambio de lugar de vida, de país, o a un cambio de estado, obviamente como al pasaje que hoy les interesa y que es el pasaje del ego al corazón.

El rechazo, esta palabra habla por sí misma. Inconscientemente ustedes construyen los comportamientos tratando por debajo del umbral consciente, de evitar el pasaje, rechazando verlo y utilizando hipótesis viniendo a tranquilizar a vuestro ser, viniendo por lo tanto a rechazar la noción de pasaje. Lo repito, no es el mismo pasaje de vida a muerte, del pasaje de enfermedad a curación, de curación a enfermedad o del ego al corazón. El rechazo, mientras que vuestra conciencia de alma sabe pertinentemente que el pasaje, este pasaje es inevitable, les hace trazar los planes, las construcciones mentales y emocionales viniendo a negar, cerrarse y tratar de borrar de vuestra conciencia la realidad de lo que es

La segunda etapa será la cólera. La rebeldía interna pudiendo manifestarse efectivamente por un sentimiento de cólera, pero a menudo, será en este caso de proyectar la responsabilidad sobre el otro, sobre los otros o sobre las causas.

La tercera fase del pasaje es la negociación. Es el momento donde vuestra conciencia deviene lúcida en cuanto a la inexorabilidad de esto pero donde ella va a negociar las condiciones mismas de este pasaje. A menudo en vuestras palabras y vuestros comportamientos esto se traduce por los sí/no y, no/sí o, los sí pero, o los virajes, a menudo confusos para ustedes mismos como para el medio ambiente. No ocultándoles que esta etapa es ciertamente la más conflictiva en vosotros y a su alrededor.

Después viene la cuarta etapa que es llamada el apaciguamiento. Durante el apaciguamiento, que aún no es la aceptación, ustedes oscilan en una calma intensa hasta un período de dudas más o menos corta, o más o menos intensa que no es de cólera. Vuestra conciencia entiende el sentido real del pasaje a efectuar. Comienzan ustedes a involucrarse en el pasaje y sin embargo los virajes violentos pueden manifestarse. Y finalmente viene la aceptación, únicamente en este momento se realiza el pasaje.

Yo soy el Arcángel que impulsa el pasaje. Pueden llamarme para todo pasaje. El pasaje es una transmutación y no una reversión. El pasaje corresponde a la emergencia del temor, a la emergencia de la duda, a la emergencia de la cólera y también a la emergencia de la alegría. El pasaje es el momento y el cambio movilizando mucha energía y emociones. Algunos seres humanos están más dotados que otros para el pasaje. Algunos de ustedes están tan agobiados por los temores que el pasaje es un drama. Otros son capaces, muy pronto de pasar las primeras etapas del pasaje y las etapas de negociaciones pero puede a menudo retrasarse para el período de apaciguamiento porque en este nivel se alimentan, experimentando la compasión de otro, muchas veces exagerada. Otros finalmente viven el pasaje como si esto no lo fuera. Estos seres han desbloqueado en ellos la influencia del temor y de la cólera. Todas las etapas que les he descrito corresponden a todos los pasajes sin excepción.

Hoy, se interesan esencialmente en tres pasajes. El pasaje de la enfermedad a la curación, el pasaje del ego al corazón y el pasaje de la 3ª a la 4ª. dimensión intermedia. El pasaje de la enfermedad a la curación, en mayor parte corresponde a lo que esta mañana ha expresado Anaël, para no sobrecargar mi resplandor y mi guía durante mi discurso. La transición del ego al corazón significa el final de la predominancia del “yo” sobre el “vosotros”, el final de la predominancia del pequeño sí cara al Sí. Se trata, entonces de este pasaje, de pasar de una mirada vuelta hacia el sí mismo, a una mirada vuelta hacia el otro. El tercer pasaje, finalmente es el pasaje de vuestra 3ª. dimensión a la dimensión inmediatamente superior, que es una dimensión intermedia que corresponde, durante su aceptación al reconocimiento del principio de Unicidad de la vida y del principio de Unicidad en Cristo, llamado muchas veces puerta estrecha, 8avo. Cuerpo, embrión Crístico. Este punto de pasaje es frenado por el temor, allí también en las tres cosas que nos interesaron esta tarde. El temor es lo que cristaliza en el ser humano, lo que paraliza y literalmente apaga la Luz y entraña literalmente la confusión y la Sombra. Este pasaje es también un momento particular que les permite portar, durante la aceptación, una mirada lúcida sobre vuestras propias limitaciones, sobre vuestras propias insuficiencias y, sobre todo, les permite tomar conciencia de que ninguna situación o ningún otro ser, solamente ustedes, es culpable de lo que ustedes viven. Hay a nivel de este pasaje una revolución correspondiente a un cambio de paradigma donde la mirada (o el punto de vista, si prefieren) los hace pasar de un estado de sufrimiento vinculado a la acusación, hacia un estado de alegría naciendo por la comprensión misma de que todo lo que les llega, definitivamente solo puede venir de ustedes, por principio de resonancia y principio de atracción. No puede ser de otra forma. Ustedes son absolutamente la Fuente y la causa única de lo que son, de vuestros problemas, vuestras insuficiencias. 


Al igual que sois la Fuente, la causa única de vuestra alegría. La ilusión de la dualidad de esta tercera dimensión disociada, por la limitación, no ya entre ustedes la Luz sino entre ustedes y los demás, entre ustedes y la situación vivida, les da por contraste, de manera inexorable, estatus de víctima permanente.

Ustedes son únicamente víctimas de ustedes mismos. Mientras que se consideren víctimas de las circunstancias, víctimas de los demás, el pasaje no es hecho. El pasaje se hace en el momento donde penetran en la cuarta dimensión, el estado de Alegría, de la Plenitud. Esto corresponde al pasaje de la puerta estrecha. Deben, en todos los ritos de pasaje, aliviar vuestras emociones. Deben aliviar vuestros errores de comprensión, en cuanto al origen exterior o interior de vuestros problemas. Ya que, en definitiva, el único problema existiendo solo puede venir de vuestras propias creaciones. Mientras que busquen en el exterior, en el otro, o en una circunstancia, la causa, el pasaje no puede hacerse. No se trata por lo tanto de estar en una culpabilidad, ya que esto mantendría el papel de víctima, sino más bien de posar una mirada lúcida sobre lo que representan estas etapas de vuestra vida. Todo cambio, incluso menor, encuentra este principio de pasaje. La vida es una sucesión de pasajes y debo decir que mi radiación y mi Presencia han tenido mucho trabajo en esta dimensión, dentro de un rol oculto que llamarían en vuestra dimensión, un Angel, y sin embargo este es mi rol y mi función.

No puede haber pasaje sin perdón. No puede haber pasaje sin aceptación. Deben reconocerse -sobre todo durante el pasaje que nos interesa esta tarde- como la causa, el origen y la consecuencia de los obstáculos pero también del pasaje mismo.

Como lo dije, pueden llamar a mi radiación, a mi guía y a mi bendición cada vez que el pasaje esté bloqueado. El momento del reconocimiento de ustedes mismos como el único agente de la posibilidad del pasaje, pero también del bloqueo del pasaje, es una etapa fundamental en vuestro crecimiento y desarrollo espiritual. Nunca olviden el principio de atracción y de resonancia existiendo en vuestra dimensión incluso si la escala del tiempo no les permite siempre tomar conciencia en el momento cuando esto se produce. El perdón de uno mismo consiste en conectar con la Alegría e integrar el pasaje.

El elemento que inscribo en ustedes durante este pasaje es un fuego. No se trata del fuego del corazón. No se trata del fuego del ego. Se trata del fuego de la Tierra, semejante a la Serpiente de fuego, que se encuentra en vuestro sacro, vuestro triángulo. Vuestra tercera lámpara tiene por símbolo un triángulo rojo. Rojo como la Tierra original, rojo como el Fuego. El fuego de la Tierra es el que quema los miedos, es lo que quema los velos de vuestras ilusiones, sobre ustedes mismos y sobre el mundo.

El principio de mi acción es a menudo oculto y silencioso. Mi rol en el Cónclave, no es menos indispensable, ni las efusiones que actualmente reciben. El pasaje más importante correspondiente a un reforzamiento de mi presencia, está vinculado al período llamado la Asunción o fiesta de María. Yo vendré en esta ocasión para expresarme mucho más ampliamente sobre esta noción del pasaje Marial. Prefigurando así otro pasaje capital, el de la encarnación, en totalidad, en vuestras conciencias, en vuestras estructuras, del Arcángel Miguel ocurriendo de 6 a 7 semanas después de este momento durante su fiesta.

Les transmito todos mis homenajes, todo el Amor de los Arcángeles por vuestra raza, por esta humanidad, todo el Amor de los Arcángeles para los maestros que sois, habiendo conducido a la Tierra en el pasaje próximo. Sois bendecidos, sois amados, sois ayudados y guiados. Paz a vosotros, Paz en vuestras almas, Paz en vuestros cuerpos y Paz en vuestro Espíritu. Los dejo. Descansen en esta irradiación durante algún tiempo.

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Traducción: OD 

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