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lunes, 30 de marzo de 2015

Kinah - La Vía del Corazón, a través de Selén Om



22 de marzo de 2015.

Yo soy Kinah, emanación de la Madre Divina, energía femenina universal. Como emanación de la esencia generadora, sustentadora de toda danza cósmica, yo irradio en vuestro medio la virtud de la Atracción. Y en este espectro, en este tono, en este matiz de la Luz viva, mis palabras se dirigen a vosotros respecto a la vía del Corazón.

El corazón es templo que guarda dulzura y guarda furor, en su altar se encuentra la pira sagrada y las ofrendas infinitas de dulces y manjares. El templo del corazón es la puerta de expresión recta, siempre adecuada de la vida, del amor y de la sabiduría. Tres facetas de Aquello.

La Luz viva se manifiesta a través del templo del corazón como acción recta, como posición alineada. Sin embargo la vía del corazón, no es una técnica. La vía del corazón tampoco es un camino como vosotros podéis comprender. La vía del corazón no se destina a llevar vuestros cuerpos de un punto a otro, ya sea en esta tierra, ya sea en la infinidad de dimensiones de la expresión del Espíritu Divino.

La vía del corazón es un camino de no-camino, es un movimiento al no-movimiento. La vía del corazón, en fin, representa el casamiento sagrado entre el Cielo y la Tierra, entre el Espíritu y la Materia, entre el Padre Primordial y la Madre Primordial, en vosotros. La vía del corazón es el reconocimiento de la aspiración y de la devoción.

La aspiración los impulsa a llevar vuestra atención al centro de toda vida. Y por la devoción a este centro de toda la vida, abren sus manos para permitir que la curación y la suavidad toque la expresión material. Por más que sea efémera, esta expresión es fruto del poder creador y el universo, es vuestro hijo.

Solo reconociendo la naturaleza que transciende en mucho la extensión del universo, ya que es ilimitada, así pasáis a reconocer el universo como vuestro hijo. Y entonces cualquier adversidad, cualquier dificultad que pueda surgir aquí en la relación con el universo se torna pequeña delante del amor por vuestra creación.

No confundáis el camino del corazón con vuestras prácticas, con vuestras visiones, con vuestros entendimientos, cualesquiera que ellos sean, por más sutiles, elevados o sofisticados que ellos puedan pareceros en este momento. La vía del corazón no es un camino que vosotros trilláis con los pies, no es una técnica que vosotros comprendéis con la cabeza, no es una acción que podéis ejecutar con vuestros músculos.

La vía del corazón os lleva de aquí hacia aquí, de ahora hacia ahora. Al mismo tiempo que os permite ver más allá del tiempo y del espacio, os encarna completamente en el tejido del tiempo y del espacio. Pues es ahí que vuestro amor, y vuestra compasión que debéis instalaros, ya que es ahí que vuestro don debe ser depositado para la fructificación, para la completitud, para la expansión, para la transformación de este sueño.

La vía del corazón no es un camino de transcendencia. La vía del corazón no es la creencia en la eternidad. La vía del corazón no es el camino de la inmanencia. La vía del corazón, por tanto, no es la intelectualidad seca del nihilismo. La vía del corazón os permite ir mas allá de los pares de opuestos, mas allá de las visiones extremistas, que ambas son fugas, ambos son mecanismos que a fin de cuentas esconden aversión o apego a la experiencia.

Pero la Atracción que yo encarno - ésta virtud del Espíritu universal, del cual soy manifestación y al mismo tiempo forma objetivada - no es la atracción por la experiencia, ni es la repulsión por la experiencia. Es la atracción por aquello a lo que la experiencia apunta. Es la atracción por aquello de lo cual la experiencia es solo frágil reflejo, vago memorial, sutil recordación.

Este mundo fue creado en un capullo de identidad separada, para recordaros, a través de vuestros sentidos, la verdad de la impermanencia. Y que la permanencia no se encuentra aquí. La vía del corazón, una vez más, no es creencia en la eternidad por miedo a la muerte, por miedo del fin, por aversión a aquello que os disgusta, que os hiere, que os hace sufrir en esta realidad. La vía del corazón tampoco es la creencia en la aniquilación, en nada, que justifica vuestra indulgencia, que justifica el apego a los objetos de los sentidos y al placer sensorial.

Es necesario ver el peligro de estos dos extremos, sólo así, solamente así, vosotros disolveréis la quimera creada que es lo oscuro alimentado en la morada psicológica. Una dando nacimiento a Dios, otra dando nacimiento a la muerte. Y, sin embargo, Dios es la muerte y la muerte es Dios en vuestra experiencia. Dos quimeras creadas, una representa el todo, lo eterno; otra representa el fin, o nada, o vacio. Dos extremos.

La vía del corazón os recuerda: su esencia no puede ser limitada o condicionada en palabras. Por más que a nivel del lenguaje en este cuerpo, a veces todos seamos obligados a referirnos a la Esencia como eterna e inmutable, no debéis engañaros, pues eterno e inmutable no describe Aquello.

Es solo una faceta de Aquello y Aquello que todos nosotros de hecho somos esencialmente, está mas allá de cualquier descripción, está más allá de cualquier limitación. El concepto más elevado, el pensamiento más sofisticado, es pobre y es polvo, que debe ser quemado por el Fuego de esta Atracción. Este Fuego, este Fuego de la imantación, este Fuego que arde en el templo del corazón, es el Fuego que yo encarno, y es el Fuego que yo encarno aquí, en vuestro medio.

Hace ya algún tiempo, mi presencia se manifiesta en este grupo, desapercibida, no reconocida. Pero una vez mas paso a asumir el papel de ángel guardián de esta Red. Cuando este grupo estaba en su segunda fase de expresión, yo desenvolví este papel, en cuanto a mí misma, como alma, como rayo de la misma Fuente universal que somos todos nosotros, me encontraba más allá del tejido de este tiempo y de este espacio particular. Hoy, asumo forma en la superficie de este planeta y, por tanto, la potencia de mi irradiación toca el núcleo de los átomos con un poder extraordinario.

Mi invitación a todos vosotros es que vuestros cuerpos también sean puertas, puertas de este Fuego que yo encarno. El Fuego de la Atracción, el Fuego de la aspiración. Atracción más allá de la aversión y del apego. Atracción más allá del odio y del amor relativo. Atracción que es Fuego que arde en el altar del templo de vuestro corazón, que al mismo tiempo que es aspiración lúcida, es devoción verdaderamente amorosa y compasiva.

Compasión es la virtud que yo vengo a impulsar en este medio. Pues hace mucho vosotros caminabais por senderos secos y áridos, donde la instrucción generó frutos vacios y desprovistos de sabor.

La dulzura, que también se encuentra como ofrenda en el altar de del templo interno, es la compasión, y lo que imbuirá vuestra expresión de los atributos divinos encarnados en la materia. Pues la aspiración lúcida, sin la devoción compasiva, es nada. Es como fuego en paja: produce calor por algunos momentos. Pero si queréis encender una hoguera duradera, transformadora, en este planeta, que sea reflejo en esta superficie de las inmensas hogueras, que para vosotros podrían muy bien ser llamadas eternas, que arden en el corazón de esta Tierra; entonces, que la lucidez abra las puertas de vuestro corazón para que la compasión amorosa se extienda a todos los seres.

Que la conexión con cada ser vivo, con cada expresión de aquel misterio, sea un conducto de mi amor, sea un conducto de mi gracia, sea un conducto de mi poder de atracción al reconocimiento y la transcendencia de la ignorancia.

Mi gracia es vuestra gracia, mi amor es vuestro amor y mi poder de Atracción, es el Fuego que quema en vuestro corazón. No hay distancia entre nosotros, no hay distancia entre vosotros. Yo estoy presente en este medio como madre, hermana e hija.

De mi corazón a vuestro corazón, gratitud y paz. Aní Maritumi!

Participantes: Aní Maritumi.

Transcripción hecha por colaboradores de la ELV.
Mensaje canalizado por Selén –
http://www.escolaluzviva.com.br/

Traducción: H. N.

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