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domingo, 14 de diciembre de 2014

TERESA DE LISIEUX 25 de noviembre de 2014 Transmitido por Claudine...



Hermanas y hermanos de Corazón, soy Teresa de Lisieux. Aquí me tenéis con vosotros y en vosotros. Vengo con la cualidad de mi vibración de Estrella porque, como lo sabéis, mi vía es la Pequeña Vía y la vibración que llevo es la de la Profundidad, la que les lleva a desaparecer para encontrar lo que sois, y sobre todo el Cristo. Desaparecer es únicamente frustrante para la pequeña persona pero es algo que es, en estos tiempos, la vía más corta para tener la Felicidad, desde ahora, de vivir vuestro Encuentro con Él y ante todo con vosotros-mismos.

Entonces, para continuar lo que ya os libré, permitidme resituarnos en relación a vuestro período, en estos tiempos, a través de lo que sentís, lo que vivís y también a lo que tenéis acceso. Para esto, debéis ir verdaderamente en la Profundidad, sin evasiva y sin falsa apariencia, entrad en vosotros, haced detener, yo diría, todo alimento que viene del exterior, con el fin de alimentaros vosotros-mismos de vosotros-mismos. Porque, como os repetimos incansablemente, estamos tanto en vosotros como vosotros-mismos estáis en este cuerpo.

Realizar esto, es apartarse sin rechazo alguno de todo lo que es, yo diría, fútil y que ¡sólo pasa! que llega y que desaparece. Hay que tener esta sed de Eternidad, hay que tener esta sed, diría, del Amor absoluto, incluso si no lo conocéis, incluso si no vivís alguna de las manifestaciones conscientes. Estad seguros, y soy la prueba, que si vuestra vida es guiada por esta noción de Profundidad, por esta noción de desaparición, entonces, todo os aparecerá en su sencillez, y en su majestad. No hay nada más que emprender excepto si en vosotros, sentid la necesidad, de un modo u otro, de percibir y de recibir todavía lo que llamáis vibración. Pero vendrá necesariamente un momento en que el Amor que sois debe emerger de vosotros-mismos sin necesitar referencias, sin necesitar comparación, sin tener ningún modelo exterior si no es por vosotros, lo que representa lo que yo llamaba mi Pequeño Jesús, es decir lo que para vosotros representa en alguna parte, en esta humanidad o en otra parte, lo que podrían nombrar este Amor donde no existe alguna sombra, ninguna arruga, permanentemente renovado y permanentemente en esta Alegría, cualquiera que sea lo que sentid hoy, cualquiera que sea lo que ya viviste o lo que vais a vivir.

Recordad mi Pequeña Vía. Recordad que desaparecer es sólo una afrenta al ego pero no para los que estamos en la Eternidad. Entonces, la Humildad corresponde a la Profundidad. La Humildad y esta Profundidad, es lo que os va empujar, de algún modo, no solamente a no emitir más juicio sobre todo lo que puede ser vivido al exterior, porque que os da a vivir lo que sois verdaderamente en lo más hondo de vuestro ser, este Amor infinito e indeleble y que os es prometido, antes como después de este nacimiento y esta muerte.

Todo esto, podría decir! como algunos Ancianos, que es una cuestión de posicionamiento o de punto de vista. Pero yo, hasta olvidé todo posicionamiento, todo punto de vista, estaba en el consentimiento total de todo lo que me pasó, cual fuera lo que me haya pasado. Por cierto, esto fue mi naturaleza y mi esencia hasta antes de venir a este mundo.

Entonces, hoy, incluso si no estáis hechos de la misma naturaleza y de la misma esencia o de la misma manifestación que yo, os es posible, ahí también instantáneamente, no para sentir lo que llamáis energía, vibración, Luz, pero sí de estar instantáneamente en unión y en comunión con Cristo. No busquéis manifestaciones exteriores porque todo pasa al interior y hasta este matrimonio místico, lo sabéis, pasa en vuestro Templo, en este mismo cuerpo tan frágil, tan perecedero, tan inconstante incluso.

No podréis encontrar esto incluso en vuestras ideas o en vuestros pensamientos porque las ideas y los pensamientos que os son propios reflejan simplemente lo efímero de la vida en este mundo, mientras que mi Pequeño Jesús, pero si preferid a Buda o María, u otro ideal para vosotros, no vais a necesitar proyectarlo, tenéis que simplemente creer, o sin creer, pero a poner la proposición que ya está en vosotros.

Y no necesitareis esperar el Cielo para vivir el Cielo, no necesitareis esperar estar en este Cielo para hacer, como lo hago, el bien sobre esta tierra. Os volveréis el bien por mimetismo con Jesús o con María, borrarse delante de su Majestad, borrarse delante de algo que nos sobrepasa incluso al nivel de las percepciones, sensaciones y experiencias que llevamos sobre este mundo.

Daos cuenta! cuántos seres humanos sobre este planeta, que sea en Oriente, en Occidente o en alguna parte de este mundo, reivindican el Amor y sin embargo no logran vivirlo totalmente en su plenitud porque el Amor es totalmente incompatible con ser una persona. La persona puede vivir y sentir un amor humano, yo diría! pero el Amor divino no tiene ninguna medida, y ninguna posible comparación con el Amor de Jesús, de María y también de lo que sois.

Lo que quiero decir, por ahí, es para reconoceros, para que cada uno se reconozca ahora! si aún no lo haz hecho. Hay necesidad de zambullirse en las profundidades y en profundidad, conseguirlo necesita el Silencio.

Pero no cualquier silencio. El Silencio interior os hace totalmente invulnerable a todas las oposiciones de la persona, a las necesidades de brillar, a las necesidades de ponerse delante, a las necesidades de dirigir a quien quiera. Nunca dirigí nada, dejé la Vida dirigirme, aunque fuera por el pensamiento de la certeza de mi Cielo, después de mi tiempo sobre la tierra.

Nunca tuve ninguna duda sobre mi Eternidad y no necesité mostrarla, a quienquiera que sea. Encontré que el mejor modo de aparecer en Su Verdad, era de manifestarlo en mi vida.

El único deseo que tuve fue negado en un primer tiempo, era el de entrar en el Carmel y entre muy joven. Lo sabéis, para los que vinieron a verme ahí donde estaba, y muchos de entre vosotros han venido a verme, y no saben la alegría que arde en mi corazón y que embraza a Jesús cuando piensan en mí, cuando se conectan a mí y entonces a Él.

Hoy, sólo tienen que hacer esto. No es una creencia, no es una afirmación de vuestra cabeza, de vuestra persona, de vuestro deseo, pues cual es la persona que quiere desaparecer de ella-misma, sino el que sabe que está lleno de Él y que sólo aspira a Él.

Entonces, a vosotros de ver porque nunca, como sabéis, incluso la vibración, incluso la energía necesita de vuestra parte de abandono.

¿Entonces, por qué esperar que el abandono se manifieste para decidir vivirlo de una vez por todas? La Gracia de la Luz es de una evidencia tal! que si hacéis los primeros pasos, la Luz os mostrará y hará diez hacia vosotros.

Esto se llama realmente descansar en Él. Cada ser humano, y lo observé en mi Pequeña Vía, en el seno de mis hermanas, en el lugar donde yo misma me puse en clausura, porque incluso ahí, lo vi en las personas en sus deseos. Tenían el Amor a Jesús pero trataban de traducirlo con su humanidad en este mundo, y era tan duro que vi enseguida que no era posible y que Jesús no quería en absoluto esto para ninguno de nosotros.

Nos pidió imitarle, no para hacer como Él pero para SER como Él. Casarse con él, casarse a Él, era mi ideal, era mi meta. Y si supieran la prisa que tenía de reunirme con el en el Cielo a pesar de mi corta edad.

Entonces, debo decir que hoy no tenéis que rechazar lo que sea, pero si estar en esta vida en la más grande humildad, y en vuestra propia desaparición.

Uno de los Ancianos repitió en varias ocasiones en vida que es aparente, a la mirada de una persona normal, humana, que no vive un encuentro con su Cielo interior, esto le parece un milagro, pero es al contrario, que es un milagro, es decir, cómo pueden aun esperar vivir, o incluso pensar vivir, sin su Presencia.

Entonces, si queréis que aparezca en vosotros, pues está ahí, Él siempre estuvo ahí, pero con una intensidad que incluso no sospecháis, excepto si ya habéis desaparecido.

Entonces, no reuséis, no hay nada a criticar, no hay ningún otro obstáculo dentro de vosotros. No hay ninguna memoria que se mantenga delante de Cristo, no hay ningún futuro que se mantenga delante de Él.

¿Pero queréis casaros realmente con Él, queréis casaros realmente? Es decir dejar lo que creéis ser, lo que seguís haciendo, por supuesto, sin dimitir de lo que la Vida os dio que hacer o a ser, cualesquiera que sean las circunstancias.

Si aceptáis esto, entonces tendréis mucho más suerte que yo porque realizareis el Cielo sobre la tierra, antes de que la tierra se reúna con el Cielo, como algunos intentaron haceros aceptar, y sobre todo vivir.

Es evidente si ya estáis en vuestro Cielo, aquí-mismo sobre la tierra, si ya desapareciste. Pero para esto, recordad, no podéis tener nada, no podéis apropiaros nada en el Amor. Sólo podéis Ser y borraros delante de la majestad y la grandeza y si sois grandes en el Cielo, más estáis cerca de Jesús, menos seréis en este mundo, cualquiera que sea vuestra posición, cualesquiera que sean vuestros encuentros porque la Humildad es la más grande de las llaves.

Yo diría que es la llave que os conduce directamente a vuestra Eternidad sin pasar, por lo que sea de otro. Pero para ser humilde, hay que no solo conocerse en el sentido humano pero simplemente aceptar de no comprender nada, aceptar de no captar nada, aceptar de soltar todo y sobre todo aceptar de entregarse a Él, es decir confiar en Él en cada acto, cada acción y cada acontecimiento en vuestra vida.

Oh! sabéis! vi a muchas hermanas para cuales tengo siempre tanto Amor, pero hoy cuando voy allá, y veo a las hermanas que creen que, siendo las mejores en la comunión, siendo la mejor en esto o en aquello, y que serían más queridas del Señor. Oh! no, el Señor no quiere esto, quiere simplemente vuestro Corazón no para tomárselo sino para dárselo. Y recibir su propio Corazón, es hacer desaparecer la cabeza. Es hacer desaparecer todo lo que no es eso y es la mejor vía! la más rápida! como decía, es la Humildad!

La Humildad, es aceptar de borrarse delante de la manifestación de la Vida, delante de Su manifestación, porque, incluso si hay un sufrimiento, incluso si teneis la impresión que hay una distancia, que no estáis ahí! todo esto es sólo vanidad de vuestra propia persona, porque ser humilde no es poner una pantalla entre Él y vosotros! Sólo hay una vanidad que os hace creer que hay un camino que hay que recorrer para ser mejor, de lo que sois en el instante presente. Él os quiere como sois. Él quiere vuestro Corazón y lo quiere desnudo. Él quiere vuestra confianza, quiere vuestro Amor para mostrárselo. No quiere nada más que esto, cualesquiera que sean las apariencias, cualesquiera que sean vuestros dolores o vuestras alegrías, no hay otro interés en este mundo que casarse con Él. Todo esto, de todas las vías que pudieron existir sobre esta tierra! se resume a esto: - ¿estáis dispuestos a desaparecer! estáis dispuestos a borraros delante de la Vida, para vivir la Vida y que la Vida os viva? Sobre todo, en la facilidad, en la Evidencia.

Porque claro, visto del exterior, yo era una muchacha que se puso en clausura muy joven, y que fue resentida por sus condiciones físicas. Oh! como agradezco a mi Pequeño Jesús de haberme hecho sufrir tanto en este cuerpo, porque pude soltarme tan rápidamente, y tan rápidamente reconocerlo en la evidencia de Su Presencia e incluso de Su Ausencia, porque si él no está aquí, muero y si está aquí, Vivo. ¿Lo entienden? Entonces, acogerlo no es comprenderlo, es estar conforme.

Entonces, habláis mucho en este momento de Femenino Sagrado porque Femenino Sagrado es la Acogida, la acogida total, incondicional e irreversible. ¿Qué acogida? El de la Luz, no para retenerla y guardarla pero sí para Servir, y el mejor Servicio que podéis dar a la Luz es desaparecer, de borraros, incluso no pedir más ser atravesado por la Luz pero consciente que es la Luz que está en vuestro Corazón.

Que Él está ahí! que Él siempre estuvo ahí! y que solo los miedos, las creencias, las ideas, los pensamientos, los acondicionamientos, todo lo que haya que hacer como tareas diarias, incluso si estas tareas diarias no os son restablecidas, incluso si lográis hacerlas, habrá siempre un momento en que sea menos fácil, entonces querrán dejarlo o cambiarlo.

Mientras que si Jesús está aquí, si Le dejáis todo el espacio, pase lo que que pase, os quedaréis siempre en el mismo estado, en la misma confianza, en la misma beatitud, yo diría, incluso si no es tan grandiosa, que un éxtasis con manifestaciones de la Luz en vosotros. Jesús toma todo el lugar pero es silencioso! espera solo que Lo reconozcáis, Él o toda Luz que para vosotros sea un arquetipo que trasciende este mundo y todos los mundos, porque toda Vida viene de ahí.

Habéis sido llamados Hijos Ardientes del Sol!

- ¿qué quiere decir esto? El Sol calienta indistintamente toda consciencia. No hay rayos para el que es bueno y ni rayos para el que es malo. Esto no significa nada, es el mismo alimento para todo el mundo! Sois y todos Somos, este Sol. Esta en todos nosotros en medio de nuestro pecho, siempre estuvo allí! Son sólo vuestras costumbres, vuestras creencias, los acondicionamientos que todos tenemos, los sufrimientos del pasado o los sufrimientos temidos del futuro que os hacen creer, imaginar o pensar que no sois dignos.

Pero si desaparecéis, qué queda para poder ser digno o no. Vuestra insignificancia es la insignia de vuestra grandeza de Eternidad, y sobre todo de Su Presencia.

Por supuesto, sé muy bien que mi Jesús, en el momento de Su experiencia sobre esta tierra, no era necesariamente alguien muy tierno, pero era el modelo, El es que nos abrió esta vía del Amor, efectiva y concretamente, por el Sacrificio de Su sangre. Él nos rescató! No vino a salvarnos, sino a devolvernos nuestra Libertad! y teneis el derecho y la libertad de no reconocerlo.

Pero os garantizo que si quereis vivir en Alegría, que no haya ninguna pregunta en vosotros, concerniente a lo que sea, y todo lo que se celebrará delante vuestro será una alfombra de rosas, entonces, dejad obrar, borraos delante de la Majestad, borraos vosotros mismos, delante de vosotros mismos, y tendréis sin dificultad alguna este estado, esta confianza total, irreversible y absoluta de lo que sois, y que Él es nuestro Gran Hermano, y como Gran Hermano está también en nosotros.

Qué hace, incluso un niño normal, delante su gran hermano! Yo misma, lo hice delante de mis grandes hermanas. Con toda confianza, les concedí la autoridad, sin someterme, sin destituirme pero simplemente sé que para Jesús es más grande, que es vasto, incluso si ahora estoy unida a Él, os hablo de mi experiencia de entonces.

Entonces hoy tenéis una edad, unas funciones, y roles que debéis asumir porque como veis y sabeis, la Vida os puso muy precisamente, en esta fecha, en donde estáis.

Entonces, no hay nada más que hacer que de acogerlo. La Acogida, es el Femenino Sagrado, como sabéis, pero yo no lo sabía en mi pequeña vida, no necesitaba conocer todo esto, no me interesaba porque tenía una única meta, y era reunirme con Jesús.

Y si esta meta está aquí, que puede hacer lo que fuisteis en vuestra vida! Qué puede hacerles lo que llamáis Liberación! Qué puede hacer lo que llamáis el Sí! Acaso esto es importante, en definitiva! Acaso vuestra propia Profundidad, vuestra propia desaparición, vuestra propia Humildad no es la garantía que es Él quien actúa en vuestra vida! Estáis vivos sobre este mundo y si desaparecéis, qué sucede! Pues, continuas viviendo, respirando, a estar sobre esta tierra de momento.

Reconocer a Jesús en la obra, ya es borrarse delante de Él para dejarlo manifestarse.

Oh! por supuesto, no hay siempre manifestaciones, yo diría, espectaculares como algunas de mis hermanas lo vivieron. Porque hay varias vías, lo sabéis, pero sólo hay una Verdad, esa es Jesús.

Entonces, digo Jesús porque esto es mi naturaleza pero, retengan la profundidad de vuestro ser, Cristo viene a establecerse pero ya está establecido. Simplemente los velos, lo que llamáis acondicionamientos, son más fuertes que la Presencia de Jesús, de momento, mientras no lo reconozcáis, mientras no se vacían de vosotros-mismos, de todo lo que es superfluo dentro de vosotros.

La Vida os dio esto o aquello, hay que respetarlo pero os dio también la vida en este cuerpo, cualesquiera que sean las circunstancias originales, si fueron falseadas y alteradas, tienen a pesar de todo, en vosotros esta Chispa.

Ella siempre estuvo ahí, sin esto cómo podrías vivir sobre este mundo, si no tuvieras un origen de la Luz en vosotros, es decir este absoluto Amor y este Absoluto que incluso está más allá del Amor, ahí donde emana el Amor, lo que está más allá de la Luz. Pero, para esto, sólo hay una vía, incluso si los caminos son múltiples. El nos lo dijo en encarnación, y esta frase me persiguió todo el tiempo: «Soy la Vía, la Verdad y la Vida». Entonces mi Amado, si eres la Vía, la Verdad y la Vida, basta de que caminéis en Sus pasos, y para caminar en Sus pasos, hace falta que desaparezcáis, y para andar por Sus pasos, hace falta que el único pensamiento diario y todas las acciones sean Suyas.

Si optáis por esto, se hará obsesivo y veréis que esta obsesión hará desaparecer todas las demás obsesiones y que vuestra desaparición en las profundidades de vuestro ser se hará naturalmente. Entonces por supuesto, como decís! la vida continua, pero no continúa del mismo modo. Ella no continúa del mismo modo porque sencillamente sabéis que es Jesús que os guía. Pusieron vuestros pasos en Sus pasos con vuestra Pequeñez, porque se borraron delante de Él y es el único modo de casarse con El.

Entonces, si en lo que vivís hoy! hay enfermedades, hay sufrimientos, hay alegrías y si os quejáis de no vivir la Alegría todo el tiempo, en cada minuto de como decís vida, haceos la pregunta de lo que está ahí y lo que os impide ver esta Felicidad y de vivirla, pase lo que pase. Digo bien! pase lo que os pase! que se os anuncie vuestra muerte mañana, entonces en este momento, incluso si esto es real y concreto en este mundo, acudiréis a vuestra muerte para vivir lo que tenéis que vivir. La Profundidad y la Pequeñez ponen fin a las dudas, y ponen fin a las ilusiones también.

Ella hace desaparecer también lo efímero y os da como única meta, si puedo decir, estar con Él, estar en Él, como Él está en vosotros. Entonces no hay necesidad ni de conocimientos, ni de ejercicios, ni lo que llamáis energía, ni incluso de vibración, hay solo que desaparecer y Servir, cueste lo que os cueste porque a menudo en la noción de Servicio, hay una espera de una retribución cualquiera que sea.

Pero vuestra retribución no tiene que venir de nuestros hermanos y hermanas que están encarnados, vuestra retribución viene directamente del Cielo, a condición de negar la retribución de los hermanos y hermanas porque una retribución es un comercio, un intercambio. En cambio, si aceptáis de darlo todo y de daros, y no hablo de cosas exteriores sino que hablo de mi alma, entonces en este momento Jesús está aquí, y en los momentos en que os parece que está menos aquí, sufriréis tanto que sólo aspirareis reencontrar-Lo muy pronto.

De la misma manera que fuisteis alimentados por la Luz de las Estrellas, de los Ancianos, de los Arcángeles, de la Fuente, del mismo modo, debéis desaparecer para alimentaros vosotros mismos y reencontrar a Cristo. Si aceptáis esto, entonces vuestra vida, como dije, se volverá como una alfombra de rosas que se abre delante vuestro. No necesitareis absolutamente de nada más, yo era muy perezosa al nivel espiritual, lo que llamáis espiritualidad.

Tengo a Jesús! me decía, para qué iba necesitar nada mas! Que me muera mañana, o que viva centenaria, esto no tenía ninguna importancia porque con Jesús, el tiempo no cuenta, con Jesús las humillaciones no existen, con Jesús las tareas más ingratas son cumplidas en el mismo estado. Entonces, por supuesto, la única cosa que yo podía pedirle a Jesús, no era mejorar mi condición o que se mostrarse a mí, sino de acogerme en Él, con el fin de que Le espose a mi llegada al Cielo.

Hace falta para esto una grandeza de alma, lo que yo llamo el Sacrificio del alma, es decir aceptar disolverse en Él. Ahí está la Eternidad! No está en lo que di a ver en este mundo, no es nada de lo que las grandes filosofías o los grandes movimientos escribieron. Es justamente la desaparición de todas estas organizaciones, y de todos estos modelos.

Y por supuesto recibiste muchas informaciones al interior vuestro por diversas voces que intentaron mostraros que todas las religiones fueron poseídas totalmente por fuerzas que no tienen nada de religioso.

Religión, es estar relacionado a la Luz, la religión no es un intermediario, religión no es otra cosa que esto, es decir desaparecer y no reivindicar lo que sea. Pero por supuesto, como dijo San Pablo, podéis dar toda vuestra riqueza material, podéis hablar la lengua de los Ángeles que esto no cambiaría una jota a vuestra condición.

Ser humilde, es formar parte de esta tierra sin estar aquí. Es desaparecer para dejar el Fuego aparecer, el Fuego del Amor, esta Agua que desciende de arriba y que rinde vuestra Eternidad. Todo esto os lo dije, pero hoy con un alumbramiento más fácil, en todo caso para vosotros que lleváis una búsqueda o una vivencia individual de la Consciencia, energías, vibraciones, de lo que vivís, de lo que encontráis, todo esto no es nada si no os hace volver en vuestro ser interior, ahí donde está Cristo. Todo esto no es nada si no sois humildes, porque si la Humildad es fingida, que va a pasar! pues, Cristo no estará más aquí y será lo que algunas de mis hermanas en vida llamaban “el adversario”. Pero, no hay otro adversario que vosotros mismos. Creéis que cualquiera puede algo contra Cristo?

No hablo de religión, hablo de la Consciencia que pisó esta tierra, y que es mucho más que esta consciencia en un cuerpo.

Entonces esposar el Cristo, es volverse a si mismo Cristo, es desaparecer a las vanidades de este mundo y a vuestra propia vanidad de creerse eterno, de creerse poderoso, de creerse dominador de lo que sea de vuestra vida o de dirigir lo que sea.

No hay otra alternativa: o dirigís vuestra vida, o la dejáis ser dirigida por Él. Todo el resto sólo son ilusiones y quimeras. Como sabéis, y como tal vez esto se revela en vosotros y en vuestro alrededor. La trampa, de la sombra, como la llamáis, no es otra que la trampa del poder, la trampa de querer ser más grande que el más pequeño que esta encarnado sobre la tierra. Si sois realmente grandes, esto será allá arriba en vuestra Eternidad, pero cuanto más grande seáis allá arriba, más pequeño seréis aquí.

No podéis escapar a esta regla. Y no es por supuesto cuestión únicamente ni de dinero ni de rol social, sino que es realmente una de las Verdades del Espíritu, la más importante, porque tan pronto como vosotros mismos lo reconozcáis, a través de vuestra Humildad y de vuestra Profundidad, a través del Silencio interior, a través tal vez de ayudas que utilizáis, que esto sean los cristales o lo que os comunicó Li Shen recientemente.

Si no desaparecéis, si no os borráis delante del movimiento propuesto por Li Shen, entonces Cristo no está aquí, está aquí pero no lo veis. E incluso si no lo veis, debéis guardar esta Profundidad y esta Humildad. Es el garante de la Liberación, es el garante de vuestro Reencuentro con Él y con vosotros mismos. La única garantía, está aquí. Por otra parte, lo veis a través de lo que pudieron vivir como experiencias que os parecen a veces divertidas, a veces difíciles en el plano humano como sobre los planos del Espíritu. Todo esto no es nada si el alma no decide rendirse a Él, si el alma no decide volver a Él, es decir desaparecer en totalidad. Esto, mi hermana Ma Ananda os lo explicó durante estos años.

El Fuego del Amor quema todo lo que no es El. Pero por supuesto, si estáis en la Humildad, no hay ninguna razón para sentir la menor quemadura. Porque si desapareciste, que queda por quemar? Si no desapareciste, la quemadura se hará cada vez más intensa, os moderará y os obligará, de un modo o de otro, a reconocer lo que Sois, vuestra Pequeñez aquí y vuestra grandeza infinita, una vez que la encarnación no está más aquí.

Y si queréis vivir felices, y no hablo de la satisfacción de los sentidos o de una vida bien llevada sino la satisfacción real, la que viene del Corazón, si no hay una Humildad, si no hay la Infancia, si no hay la Integridad, entonces, esto no sirve estrictamente de nada.

De qué sirven todos los poderes, de qué sirve todo el dinero, de qué sirven todas las felicidades humanas si os alejan de lo que Sois!

Por supuesto hay una satisfacción inmediata, pero qué es la satisfacción inmediata, aunque fuese el disfrute más poderoso, comparado al disfrute que proporciona el Cristo! Tratad de ver por vosotros mismos, quiero decir por ahí, que no hay nada más que hacer, que de buscar el Reino de los Cielos que está dentro de vosotros y este Reino de los Cielos no tiene nada que hacer de vuestras gesticulaciones, vuestra edad, vuestra salud, vuestra función, vuestros niños, vuestros padres, porque es algo que se vive exclusivamente solo, dentro de sí. Cuando desaparecéis, Cristo está aquí. Y esta vía, solo necesita el sentido del Servicio más que el sentido del deber, el sentido de la insatisfacción más que el sentido de la satisfacción. Insatisfacción que no proyecta nada sino que os muestra simplemente que Cristo llama a vuestra puerta.

No tengo nada más que decir y diré de ahora en adelante siempre la misma cosa: ¿qué queréis! Queréis ser libres?

Pues ya lo Sois! con Cristo, cualquiera que sea lo que vive vuestro cuerpo, cualquiera que sea lo que vivís al exterior o en las vibraciones. Nunca olvidéis esto. Porque en el momento del paso, si esto no está ya hecho en vida, la única cosa que contará, es esto: ¿Cristo, estás aquí?
Sí! Él está aquí, porque habéis desaparecido.

Entonces, sólo puedo proponeros, ahora, en compañía de Cristo, de entrar en esta Profundidad que es el Silencio interior. Estáis tan en profundidad que nada emerge de la persona y esto podéis hacerlo haciendo cualquier cosa, tengan lo que tengan que hacer. Permitidme estar aquí y hacer bajar, sobre cada uno de vosotros, una lluvia de pétalos de rosas.

Os quiero tanto y tanto porque veo en vosotros mi Esposo y veo realmente, por vivirlo desde este instante, que no hay diferencia entre vosotros y yo.

Hay sólo unas apariencias que pusisteis, nada más, y estas apariencias sólo están ligadas a las heridas, pero no sois estas heridas, no sois lo que es horrible que vivir en este mundo. Captáis esto, es la única cosa que necesitáis captar y después no hay más lucha, después no hay nada más que Él, que este Amor absoluto.

Recibid, ahora, la Gracia de mi Presencia y la Gracia de esta lluvia de rosas, por segunda vez.

Yo y mis Hermanas estamos todas en vosotros, del mismo modo para vosotros.

Os amo infinitamente y sin condición alguna, cualesquiera que sean las heridas, cualesquiera que sean los sufrimientos, porque con Cristo, con el Amor todo es borrado, todo es lavado sin que tengáis que ocuparos de eso o preocuparos.

Él decía: «Si tuvierais la Fe de un grano de mostaza, las montañas crecerían, y si les pedís de subir, ellas subirán». Entonces, si queréis elevaros, vividlo ya desde ahora, antes del Paso, lo que es adquirido por cada hermano y hermana, hay que desaparecer en vuestras propias profundidades. Y después, por supuesto, deberéis remontar para afrontar, pero ya no estaréis más solo. Pero primero, hay que estar solo, hay que pasar.

Os quiero y os bendigo por tercera vez...

Hasta pronto...

Llamadme cuando queráis, tendréis los signos de mi Presencia pero ante toda cosa, id al interior. Mientras que miráis al exterior, es que no queréis ver vuestro interior, tal vez por miedo, tal vez por sufrimiento, ninguna importancia, quedaos fijos en la Luz, en Cristo. Pero, no veáis ninguna interpretación o explicación de la Luz, ella es la causa, el fundamento, la meta y el procedimiento mismo. ¿Qué queréis, con vuestros conocimientos, con vuestro mental

Traducción Pierre Díaz

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