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domingo, 30 de julio de 2017

LA SANACIÓN POR LA LUZ Por Alain Titeca - 27 Julio 2017




Soy Rafael, Arcángel de los curadores y sanadores. Mi Rayo verde lleva la Luz, e inunda vuestras células del aliento de Vida. Él os conduce hacia la sanación.

Vuestro cuerpo de Luz posee dos propiedades que podéis utilizar para establecer el tratamiento y después a su sanación, que se trate de auto-curación, o de cuidados para otro ser.

La primera de estas propiedades es su elasticidad que da forma al Cuerpo de Luz adaptable a las circunstancias que encontráis durante vuestro viaje en el éter. Tenéis la posibilidad de estirar en conciencia el conjunto de vuestro Cuerpo de Êtreté, o por separado uno de vuestros miembros: brazos, manos o dedos.

La segunda propiedad de vuestro Cuerpo de luz que podéis poner en provecho del cuidado es su capacidad de penetrar la materia. Podéis fácilmente utilizar esta propiedad para penetrar vuestra propia materia o el cuerpo de las criaturas enfermas y corregir o quitar un órgano, un músculo un tendón o un hueso dañado.

Las intervenciones etéricas se hacen en vibraciones muy altas de la Séptima Dimensión. En esta dimensión, el tiempo y el espacio desaparecen, y vuestra conciencia puede desplazarse libremente, más allá de la materia.

La operación éterica sólo dura un instante de Eternidad.

Por supuesto, para acceder al tratamiento de Luz debéis manejar bien los viajes en la Merkabah, ya aprendieron a parar el tiempo y a replegar el espacio; subiendo más en vibración, accedéis a los cuidados de Luz.

Las operaciones etéricas se hacen siempre en estado de consciencia modificada, entre la víspera y el sueño, son sin dolor, y la recuperación es muy rápida, si no obstante, confías en vuestras células.

Los tejidos vivos tienen que ser manipulados con dulzura y benevolencia. Es vuestro anclaje a la vibración del Amor incondicional que os permitirá llevar a cabo estas intervenciones. Como cada experiencia nueva, la primera cura de Luz es sorprendente y desestabilizante.

Una vez la vía tomada, podéis fácilmente regresar y es incluso deseable. Debéis comprender bien que no existen varitas mágicas para acceder al estado de sanación. Es la repetición que hace que las curas de Luz funcionen. Cuando más la alteración de vuestros organismos es importante, más la repetición es necesaria.

Vuestros chakras son como ruedas que giran para abrirse. Ellas son las puertas de entradas más accesibles para penetrar vuestra encarnación. Después en consciencia, sigan los caminos naturales; venosos, musculares y tendinosos para desplazaros hasta la zona deseada.

Queridos hijos de Gaïa, debéis entender bien que, los cuidados de la Luz no tratan los síntomas que sufren vuestra encarnación. El cuidado en las dimensiones sutiles del Ser, alimenta vuestras células de Energía y de Amor. Vuestro cuerpo es un universo, un sistema en permanente y cambiante equilibrio.

Las intervenciones etéricas permiten desabrochar de este sistema las células enfermas o muertas; la luz favorece la regeneración de las células alimentándolas de Energía.

La vía de la auto-curación descansa sobre la confianza en vosotros, en la capacidad de regeneración de vuestras células.

Para cada uno de vuestros viajes interiores, pidan ser acompañados. Estoy a vuestra disposición, he aquí una forma de llamarme: «Arcángel Rafael, me vuelvo hacia ti en el Amor y en la Luz, te pido Rafael de asistirme en esta operación etérica.»

Humildad, Gratitud.

He aquí tres herramientas que pueden utilizar durante vuestras intervenciones etéricas.

La simple circulación de vuestro Cuerpo de Luz en vuestros tejidos, ya constituye un primer modo de dinamización de vuestras células. En efecto, vuestro Cuerpo de Luz o de Êtreté es consciencia; él vibra la Energía del Amor incondicional. Circulando en consciencia por vuestra carne, distribuyen a vuestras células esta energía, las alimentáis de Amor y de Luz. Circulando así por vuestros tejidos, abrís la vía, lo que favorecerá la circulación de la Energía en vuestros cuerpos.

El desenganche; es la segunda técnica que permite quitar de vuestra encarnación todas las células muertas o indeseables. El desenganche por la Luz, permite en particular quitar del organismo todas las toxinas acumuladas a lo largo del tiempo; estas toxinas enganchadas a vuestras células agravan y cansan a vuestro cuerpo.

El alisado de Luz es un masaje interno que estimula y dinamiza las células de vuestros órganos. El alisado permite restablecer o bien corregir un movimiento energético en alguna zona de vuestro cuerpo que lo necesita. Para realizar el alisado; debéis hacer circular varias veces en un mismo tejido, o en una célula cuando presionando un poco eso os proporciona un alivio.

Les propongo 3 ejemplos de intervención, en función a contusiones muy corrientes entre vosotros.

Tomemos el ejemplo de una inflamación del tendón en el pie derecho.

Acostaos cómodamente sobre la espalda, utilizad una de vuestras técnicas de meditación o relajación para instalarse en un estado de consciencia modificado entre la víspera y el sueño. Colocad la extremidad de vuestro dedo medio sobre vuestro chakra raíz y visualicen vuestra envoltura de Luz penetrando en vuestro cuerpo físico.

Vuestra consciencia se desplaza con vuestro Cuerpo de Luz; ella circula a lo largo de vuestros tendones por vuestra pierna derecha. Llegando a la altura del pie, seguid el camino del tendón dolorido masajeándolo con vuestra Luz, en el sentido que más alivie. Repetid la operación varias veces hasta que el dolor se transforme en un simple gen. Dejad vuestras células descansar y regenerarse unas horas, luego haced un masaje, esta vez externo con un aceite esencial y enviando Amor a vuestro tendón.

Vuestro modo de vida, todo lo que ingerís, pero también el exceso de estrés y de ansiedad genera para muchos de entre vosotros trastornos digestivos: úlceras gástricas y otros. Acostaos tranquilamente sobre la espalda, tomad consciencia de vuestra respiración, suavemente regular. Apaciguad vuestro mental, vuestro mundo emocional. Dejad vuestra conciencia deslizar entre la vigilia y el sueño, contactad vuestra envoltura de Luz. Presencia a vosotros mismos. Poned una mano sobre vuestro Plexo solar.

Suavemente penetrad vuestra carne y entrad en vuestro estómago. Contemplad su volumen, sus paredes con las mucosas que secretan ácidos benéficos para el proceso de digestión. La melaza alimenticia que se encamina hacia la tapa intestinal. Ved la belleza de este órgano vivo; acariciad con la Luz sus paredes y separad a su paso todo los artificios inútiles. Si en algún lugar percibís el fuego, de un suave soplo de dulzura apaciguadlo.

Sentid los movimientos del diafragma que sube y desciende a cada una de vuestras respiraciones, ejerciendo así un masaje natural y permanente de vuestro sistema digestivo. Introducidos ahora en vuestro intestino grueso. Descubrid este órgano inteligente; las neuronas presentes en vuestro intestino analiza la situación de lo que se presenta en vuestro sistema digestivo y comunican permanentemente con las células de vuestro cerebro. Aprovechad la visita interior digestiva para desprender toda materia indeseable presente en los escondrijos de vuestro intestino. Id ahora a vuestro intestino delgado. Seguid los meandros de la tripa en permanente movimiento. El paso en consciencia de vuestro cuerpo de Luz relaja este órgano y favorece la circulación.

Aprovechad a vuestro paso para empujar hacia la salida las materias descompuestas y descolgar los eventuales diversos, pólipos y otros ex-crecimiento inapropiados.

El tercer cuidado de la Luz que deseamos presentaros aquí, os concierne a todos. Se trata de la limpieza de vuestra glándula pineal. Esta pequeña gandula en forma de piña está situada en el centro de vuestro cerebro; ella es el asiento de vuestra visión interior y de vuestra intuición. Es también esta pequeña glándula, la que ajusta vuestro reloj interno y secreta la melatonina, la hormona del sueño. Todo lo que ingeris, en particular el exceso de flúor, ensucia y cristaliza vuestra glándula pineal que con el tiempo ya no puede funcionar más. Una cáscara mineral blanquecina y ligeramente rosada la recubre, y obstruye su funcionamiento. Podéis fácilmente visualizar esta glándula y en una cura de la Luz, despacio deshacer la cascara mineral no deseable.

Podéis realizar esta operación etérica en una fase de medio-despertar nocturno, cuando estáis en estado de consciencia modificada entre vigilia y sueño. Poneos en contacto con vuestro cuerpo de Luz, sintiendo su vibración sutil y alto. Colocad la punta del dedo medio sobre vuestro punto Feng Fu, en la base del cráneo, arriba de la nuca. Vuestra mano de Luz penetra vuestro cráneo, atraviesa vuestro cerebelo.

De paso, contemplad vuestra actividad neuronal, tanto como una galaxia estelar, tanto como una inflorescencia coloreada cuando las neuronas están activas. Contornead vuestro bulbo raquídeo y descubrís vuestra glándula pineal. Muy suavemente, descolgad las calcificaciones adheridas sobre la glándula pineal. Limpiadla de los cristales de fluorina que obstruyen su funcionamiento.

Sois por naturaleza Seres multidimensionales; os invitamos a ayudar  a la intervención de la Luz, con varios otros aspectos. Del lado de la  alimentación, el cilantro fresco facilita la desincrustación de la glándula pineal.

Podéis llevar consigo Lapizlazuli, esta piedra favorece la apertura del Tercer ojo, este centro energético está relacionado a la glándula pineal. Finalmente, para consolidar este movimiento podéis utilizar un masaje con un aceite vegetal, los aceites esenciales de Palma-rosa y de Incienso.


Cuando vuestra glándula pineal se desincrusta, la visión interior se ilumina, la intuición se desarrolla, y entráis en Clarividencia.