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domingo, 13 de agosto de 2017

MARÍA 12 agosto 2017

 

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   Soy María, Reina de los Cielos et de la Tierra.

Niños bien amados, que la Paz y la Alegría acompañen a cada uno de vosotros, escuchando o leyendo mis palabras. Intervengo entre vosotros algunos días antes del 15 de agosto. Lo sabéis, esto ha sido enunciado por el Comendador de los Ancianos, y vengo hoy a confirmarlo, cuando por todas partes, bajo vuestros ojos como en vosotros, se celebra la escena final de la ilusión de este mundo, acabando en su término, que es lo que llamaré la conflagración final de la resistencia y de la oposición a la Luz, en el seno de lo que los profetas anunciaron hace muchísimo tiempo como recientemente.

Así pues los acontecimientos del mundo estarán en su apogeo extremadamente ahora rápidamente, llevándoles a situarse, si puedo decir, en la Dicha o bien en la no Dicha. Recordad que esta Dicha no depende de ninguna circunstancia exterior, porque mientras vuestra alegría esté condicionada, que sea por vuestra salud, vuestro nivel de energía, o por cualquier acontecimiento que sea, entonces no es la verdadera Dicha.

La Teofanía perpetua que instalamos e instauramos juntos le permite a cada uno de vosotros, incluso sin haber vivido nada, de tener la opción, en cada ocasión, de ponerse en su Eternidad o de reaccionar en el seno de lo efímero, e independientemente que sean los acontecimientos que cada uno de entre vosotros tienen a vivir en este período resolutorio. Sabéis además que nosotros, exactamente como vosotros, esperamos la visibilidad en vuestros cielos del signo celeste que acompañará mi Llamada. Así como siempre os lo hemos dicho, cuanto más habría espera antes de la aparición de Nibirú, más habrían hermanos y hermanas de mis hijos que estarían preparados y dispuestos a vivir su Eternidad.

Así que os lo anuncio en este día, y desde el 15 de agosto hasta finales de agosto, es de vuestra responsabilidad, a cada uno de vosotros, ante cualquier circunstancia de vuestras vidas individuales o colectivas, de entregaros definitivamente a vuestro Corazón, en vuestro Corazón, en vuestra Eternidad, y no en el seno del juego de la Ilusión. Cualquiera que sea el sufrimiento, o cualquiera que sea la felicidad vivida en el seno de lo efímero, ellas no tienen ninguna importancia en comparación con la Alegría eterna que, ella, no depende de ninguna circunstancia, ni de algún bienestar.

Observáis además, cada uno de vosotros, que ya no es posible de ninguna manera, de mentiros a vosotros mismos o de mentir a quien quiera, porque hay o bien la Dicha, o bien el sufrimiento. Esta Dicha no depende ni de vuestras circunstancias, acabo de expresarlo, ni incluso de vuestras expectativas o de vuestros deseos. Esta Dicha sólo puede derivar, en definitiva, que de un abandono sincero al juego de lo efímero, a fin de vivir lo que quede de efímero en vuestro Corazón, lleno de Gracia y de Dicha, de evidencia, o entonces desbordante de conflictos – y eso sólo depende de vosotros. No existe, os lo recuerdo, ninguna circunstancia de vuestra vida o de vuestro efímero que no pueda solucionar la presencia de la Dicha o su ausencia; sólo y únicamente vosotros, y cada día que va a pasar os lo va a confirmar, y a demostrar. En efecto, solamente vosotros podéis aceptar soltar, de no resistir más, de no alimentar y entretener más lo que definitivamente está desapareciendo o soltándoos.

Estad seguros que cada una de vuestras circunstancias individuales, como a nivel de la conflagración planetaria que es inminente, no puede impedir la verdad de vuestro Corazón, de estallar en la superficie de este mundo. Y si la verdad de vuestro corazón no estalla, si la Dicha no es permanente, entonces es porque todavía estáis inscritos en alguna parte en lo efímero de vuestra persona, es decir en lo que llamáis la dualidad, la oposición entre el bien y el mal. No obstante cada uno de vosotros, según lo que puede sopesar y sostener, es llevado a vivir unos momentos más o menos intensos y más o menos prolongados, de esta Dicha sin objeto que arrebata vuestro corazón en la éxtasis de la Verdad y en la éxtasis de la verdadera Vida.

Entonces no os lo escondo – y esto es aparente por donde pongáis vuestra mirada sobre este mundo – que la conflagración final, a nivel de la humanidad, realmente ha empezado en este mes de Agosto, aunque si allí donde estáis, no veis ninguna consecuencia. Estas consecuencias no tardarán en aparecer, que esto sea en vuestro adentro, como sobre la pantalla de vuestra vida. Y es en eso que os pertenece, en toda autonomía, en toda libertad, gracias a la Vía de la Infancia y de la Inocencia, de reencontrar definitivamente la verdad de vuestro Corazón y de sonreír a la Vida, a la Vida eterna como a la vida efímera que se desagrega y desaparecerá dentro de poco vuestros sentidos, e incluso de vuestra conciencia.

Allí donde lleváis vuestra mirada, que esto sea por fuera o adentro vuestro, esto es cada vez más zanjado entre lo que queda de persona, entre lo que queda de ilusión a este mundo y en su devenir, y la Verdad eterna que sois, individualmente y colectivamente.

Estas circunstancias y estas ocasiones cada vez más resueltas, cada vez más visibles, os será, a pesar de la complejidad a veces de algunas situaciones y algunas vivencias, aún más fácil en estos casos de volcaros hacia la Verdad y de vivirla sin traba, en cuanto no resistáis más, y no luchéis más, no para borrarse de este mundo, sino más bien para aparecer en eso en la totalidad de su ser, en la totalidad de la Alegría, independientemente que sea el estado de vuestro cuerpo, el estado de vuestra persona, y aún más según el estado del mundo, dondequiera que estéis en su superficie.

Como sabéis, el conjunto de la Confederación Intergaláctica de los Mundos Libres está ahora ubicado encima de algunos lugares de este planeta, encima de algunas grandes ciudades, de manera visible como invisible. Todos estamos a vuestro lado y alrededor vuestro, no para salvaros, ya que sólo vosotros podéis hacerlo, os lo hemos explicado y dicho suficientemente.

La ecuación es hoy muy simple para cada uno de vosotros, cualquiera que sea vuestro estado, de Despertar, de Libertad o de adormecimiento. Las circunstancias de cada una de vuestras vidas son muy exactamente las que os convienen para descubrir la Verdad, vuestra verdad Eterna y la verdad sobre la ilusión de este mundo, sobre este espectáculo que no tiene sentido y que no os lleva a ninguna parte, si no es a vivir siempre más privaciones, sufrimientos, mientras que la abundancia de la Paz del corazón y la abundancia de la Gracia sólo piden una cosa, que es a aparecer más allá de todos los conflictos, todas las resistencias y todas las oposiciones a la Dicha, en cuanto aceptáis en verdad soltar lo que todavía puedan mantener.

Y dondequiera que estéis según el plano de vuestro estado vibratorio hoy, os es dado de ver extremadamente fácilmente lo que es Dicha y lo que no lo es. Viéndolo, lo sabéis, se vuelve muy sencillo instalarse en el corazón de la Teofanía a fin de dejar la Dicha borrar y trascender lo que todavía no está alumbrado. El Comendador os había dicho el mes anterior, no hay en vosotros ninguna posibilidad desde ahora en adelante de acción por vosotros mismos sobre lo efímero. Hay sólo vuestra Eternidad que os colma de Gracia, que os llena, que os sacia de Dicha, y que os lleva a la Morada de Paz suprema, allí donde la dicha reina sin medida, con evidencia.

Como os dije, estamos a vuestro lado y alrededor vuestro, por todas partes sobre la tierra. En el día de la Asunción, dentro de tres días respecto a ese día, os será dado a cada uno una ayuda abundante con el fin de vivir en toda evidencia y en toda sencillez una Teofanía mucho más intensa y mucho más evidente que todo lo que se pudo vivir hasta ahora. Que esto fuese por momentos, con más verdad e insistencia, las Teofanías cambiaron en vosotros muchos elementos de vuestra persona y dejan transparentarse, cada uno a su medida, la verdad de la Eternidad. Lo mismo ocurre, por supuesto, sobre la pantalla del mundo, y mi corazón de Madre se regocija, más allá de la conflagración final de este mundo, de la verdad de la aparición de la Luz, de la verdad... de vuestra verdad en el mismo seno de la conciencia de este mundo.

Sois cada día más numerosos a encontrar el Corazón, a encontrar la esperanza, a encontrar la Verdad, aunque sea sólo por momentos, por pedazos. Cada pedazo de verdad vivido en vosotros es indeleble y os pone en sed de esta Verdad, pudiendo traducirse en el seno de vuestra persona en mecanismos de irritación, de exasperación, o de impaciencia respecto a los acontecimientos que están en curso, lo sabéis. En efecto, la Ascensión de la Tierra comenzó en Marzo, vuestra liberación también, y no os escondo que hasta finales de Agosto, más allá incluso de la posibilidad de la vista, para cada uno, de Nibirú, hay ante todo una escena final que abre delante de vosotros la última etapa de la revelación del Apocalipsis, de la revelación de san Juan. Cada uno, estad seguros, está muy exactamente en las circunstancias más adecuadas para vivir su libertad o su liberación.

En la sucesión de los acontecimientos que os han sido enunciados, os aparece de manera cada vez más clara, y en la proximidad, que los acontecimientos llamados «finales de los tiempos» están en vosotros y sobre este mundo. Innumerables son las señales, y se harán cada día más numerosos, que esto sea a nivel de los Elementos, que esto sea al mismo nivel de vuestra vida, que esto sea en el seno de vuestras relaciones, donde lo que debe acabarse se acaba, donde lo que debe nacer termina por nacer.

Todo esto, a pesar de las apariencias, participa a establecer una facilidad a vivir y a descubrir la Dicha, a vivir las Teofanías, porque es en los momentos en los que el ser humano puede parecer caer a veces más bajo, que encuentra la Verdad, que encuentra la indefectible dicha y ligereza del Corazón, más allá de toda apariencia, de todo sufrimiento y de toda problemática que todavía pueda parecer existir en vosotros, pero que solo depende, os lo recuerdo,  de vuestra persona y de vuestra incapacidad, para algunos de vosotros, cualesquiera que sean los aspectos de conciencia que han sido vividos hasta ahora, a soltar, si puedo decir, todavía la historia y a hacer como mi Hijo sobre la Cruz: «Padre, encomiendo mi Espíritu entre tus manos.» Allí está el último Abandono en la verdad de la Luz, a la verdad de la Teofanía y de la Gracia.

Y recordad que no hay esfuerzos que hacer sino más bien un abandono total y sin condición a la Eternidad, aunque ésta os es desconocida. No hay otros modos de franquear, si puedo decir, esta última etapa, y esto es posible por la Gracia y el Amor, por la Verdad y por la acción de la Luz, por su Inteligencia, que no puede en ningún caso acomodarse con la persistencia de un elemento personal, que sea de sufrimiento, de resentimiento, de no perdón o de no comprensión. Recordad que esto no puede ser comprendido además, sino simplemente vivido, en toda libertad de conciencia. Entonces cada uno de vosotros, a la vuelta de una prueba, de una alegría efímera, de un conflicto, de una enfermedad, descubrirá de manera formal, lo más tarde en el momento de mi Llamada, la verdad de su propio Corazón.

Sin embargo la intensificación de las radiaciones, como las llamáis, que vengan del cielo como de la Tierra, del Sol como del cosmos, se conjugan desde ahora en adelante de modo más extremo, si puedo decir, según vuestros criterios, y esto va a llevar a cambiar, para algunos, radicalmente de punto de vista. Recordad que no es más tiempo, hoy, de prevenir a vuestra familia, a hermanos y a hermanas que todavía duermen, porque éstos deben dormir hasta el último minuto, con el fin de que el efecto sorpresa – por cierto violento – activará esta resiliencia del Corazón y el descubrimiento de la ley de Uno, el descubrimiento de la Gracia, el descubrimiento de la ligereza, y sobre todo el descubrimiento de lo que son realmente las Teofanías.

También para cada uno de mis niños, que estáis despiertos a cualquier estado que sea, os pido humildemente de entrar en vosotros, no meditando, ni excluyéndose del mundo, sino de estar en cierto modo disponibles a cada mirada, a cada palabra, a cada soplo, a vuestra primera mirada en el seno del día que se levanta como a vuestra última mirada antes de dormir, de estar lúcidos sobre la verdad del Corazón, sobre la verdad de Teofanía. Que viváis unas pizcas o bien la totalidad de la intensidad no cambia nada porque es de vuestro posicionamiento de conciencia en esos momentos, a cada minuto mismo, que la vigilancia de la Libertad debe ser observada, que la manifestación de la Gracia debe hacerse cada vez más patente y cada vez más resplandeciente.

Entonces por supuesto, lo sabéis, entre finales de este verano y principios de este otoño, muchos elementos son reunidos y se conjugan desde ahora en adelante sobre la pantalla de lo efímero de este mundo, como el vuestro, para llegar al signo tan temido, tan desprestigiado o tan esperado: la visibilidad en vuestros cielos de la Luz, la visibilidad de lo que sustenta el cielo y de lo que subyace la Tierra. Tierra que, os le recuerdo, ahora vive la comunión de los cuatro Elementos en su seno, liberando las fuerzas del Éter libre, permitiendoos todavía más, manifestar y amplificar el Fuego del Espíritu, el Fuego de la Verdad.

Así puedo decir que cada minuto, desde ahora en adelante, y sobre todo desde el 15 de agosto, os invitamos, nosotros, juntos de la Confederación Intergaláctica de los Mundos Libres, en el seno de vuestras actividades cualesquiera que sean, hasta las más ordinarias, a estar en comunión con nosotros a fin de establecer, desde este día, esta Teofanía perpetua de manera aún más evidente, para aquellos que las viven, y de descubrirlas, para los de entre vosotros que no las viven.

No olvidéis que no necesitáis de palabras, ni de postura, ni de mirada, sólo necesitáis ser verdaderos y de dejar emanar de vuestro pecho lo que sólo pide a expresarse, a imprimirse y manifestarse, es decir la alegría eterna de la Verdad reencontrada en el seno de la Eternidad.

Sobre la pantalla de vuestro mundo, así como podéis observarlo, la conflagración final se acerca a grandes pasos y ésta tiene todas las posibilidades de arrancar antes de finales de Agosto, permitiendo entonces vivir un Septiembre particular, llevándoos a mi Llamada a un momento que será más o menos próximo a la visibilidad del signo celestial. Así os vengo a invitar, como el conjunto de mis hermanas, como el conjunto de los Ancianos, de los Arcángeles y todas las fuerzas de la Confederación Intergaláctica de los Mundos Libres, a reencontrar esta inocencia con evidencia.

Volveos ligeros, sed lo que sois en verdad, no os preocupéis de lo que dice vuestra persona, de lo que dice vuestro cuerpo, id más allá de eso. Por supuesto debéis alimentar este efímero en lo que él os pide, pero girad vuestra mirada hacia vuestro Corazón y dejad obrar la Luz porque está allí para cada uno de vosotros. Que viváis de la quintaesencia o que no vivíais nada, ella es la misma para todos porque de la misma manera que el Sol alumbra indiferentemente y calienta a cada uno sobre esta tierra, lo mismo ocurre con la Luz.

No hay ningún fallo, ningún error de posicionamiento, ningún déficit que no pueda ser colmado por la evidencia de la Gracia, por la evidencia de la Verdad y del Amor, pero no el amor humano que conocéis o practicáis, porque el Amor incondicional no se puede superponer, en ningún caso, a un amor condicionado de este mundo, aunque fuese el más noble y libre, porque está impreso de las fuerzas de la dualidad, incluso si cada uno de vosotros puede sentir a veces la totalidad de este Amor sin objetivo, sin asunto, sin condición.

Así que, y ya lo comprobáis, a medida que los elementos de vuestra vida personal como de la vida de la humanidad se complican aparentemente, más hay oportunidades y evidencia de esta Dicha y de este Amor eterno. Entonces os convido, a cada uno de vosotros, a haceros la pregunta de la Verdad, no la que cae bajo vuestros ojos, no la que viene de vuestra comprensión, sino de haceros la pregunta de la Verdad eterna que os es enmascarada por lo que vosotros mismos pusisteis delante vuestro y que resiste a la Luz. No hay necesidad de rezos, ni de meditación, necesita solo de la evidencia de la Infancia, de sencillez, de autonomía, a fin de comprender que no dependéis, en definitiva, de ninguna circunstancia de vuestro cuerpo como de ninguna circunstancia de este mundo, a fin de dejar aparecer la verdad de vuestra Eternidad.

Cada día, la vida en la pantalla de vuestro mundo, que sea personal o colectiva, os va a llevar, progresivamente o a veces, desgraciadamente, muy brutalmente, a reconoceros y a reconocer la Verdad, a fin de ser libres a pesar de todo lo que se presenta en vuestro camino. Recordad que la Dicha es vuestro único salvoconducto, recordad que el Amor incondicional es la única llave a vuestra libertad, todo el resto sólo son estrategias de la dualidad. Todo conocimiento no os sirve más de nada. Todo lo que edificaron debe dejar el sitio a esta Verdad, única, que os puede colmar.

Es viviendo estas Teofanías con cualquier intensidad que sea y de manera más intensa y extensa que lo que os ha sido dado a vivir hasta ahora, que os daréis cuenta de la sencillez de la Luz, de la sencillez del Amor y de la Verdad, contrastando aún más con la complejidad de lo que os es dado a vivir, a veces, en el seno de este mundo, según la región, según el país, según el continente.

Franqueasteis pues efectivamente, desde finales de Julio, las últimas puertas que estaban por ser franqueadas, para aquellos que así lo concebían. Nada puede ser cambiado hoy, si no es por la misma Gracia, o por mi Llamada, llegado el momento.

No os sirve para nada desde ahora en adelante de serviros de vuestras estrategias habituales, de vuestros conocimientos de este mundo, de vuestros conocimientos de vuestra persona, interiores como exteriores, porque no encontrareis allí más la menor utilidad y os daréis cuenta muy rápidamente que sólo la Teofanía y el Corazón del Corazón puede llevar a cabo toda incertidumbre, toda resistencia o toda anomalía vivida como tal en vosotros como sobre la pantalla del mundo.

Y recordad también que es cuando estáis en Teofanía, alineados con vuestra Eternidad actuando en el seno de este mundo, que ayudáis más. No es ni por las palabras, ni por las miradas, ni por las atenciones, ni por los enfados, sino simplemente quedando en vosotros, demostrándoos a vosotros mismos que no hay nada, en el seno de la ilusión de este mundo, que os puede restringir, conteneros, o impedir cualquier Alegría que sea, incluso en el seno del más grande de los sufrimientos, cualquiera que sea.

Entonces, mis niños bien amados, yo os convido, en este 15 de Agosto que se acerca, a estar activos en el seno de vuestras vidas, en lo que tenéis a hacer, pero a ser pasivos sobre todo a fin de no impedir o bloquear lo que emana de vosotros – lo repito, que seáis consciente de ello o no – lo más espontáneamente del mundo.

Así que, cada día que va a pasar después del 15 de Agosto os va llevar a, como os lo había dicho el Comendador, a vivir o bien una Dicha cada vez más imponente y cada vez más evidente, o bien episodios que son contrarios a la Dicha y que no dependen de nadie más que de vosotros mismos, y sobre todo de las circunstancias efímeras, y sobre todo de vuestras relaciones, de vuestras dolencias o de vuestras problemáticas, con vosotros mismos o con el mundo. Es eso que representa para muchos, en esta última quincena de Agosto, la posibilidad de estar perfectamente posicionados para vivir lo que ahora va a celebrarse de manera ineluctable, en los días y las semanas que vienen, sobre la pantalla de vuestro mundo.

… Silencio…

Cada día después del 15 de Agosto, en efecto, comprobareis una des-multiplicación de lo que resiste en este mundo, en esta conflagración final, pero también sobre la pantalla de vuestra conciencia. Cualquiera que sea lo que suceda sobre la pantalla de esta conciencia efímera, que esto concierna a vuestro cuerpo, a vuestras relaciones, a vuestros afectos, que esto concierna a vuestra situación social, será exactamente lo que os hace falta para vivir la Libertad. No sirve pues de nada de querer comprender, de querer explicar, de querer justificar o de querer cambiar lo que sea, porque la hora del cara a cara anterior a mi Llamada ahora ha llegado de modo ineluctable para cada uno.

Entonces recordad, y acabaré así con estas palabras: el Amor y la Alegría, o el no-Amor y la no-Dicha. En resumen, el estado de Gracia permanente o el estado de resistencia y de oposición. Pero recordad que esto forma parte de vuestro Choque de la humanidad vivido de manera individual, especificándoos, en este día, que no veréis el final de este año sin que la conflagración final se haya producido y sin que la visibilidad de Nibirú sea actualizada, aunque esto deba ser el último día de vuestro año. No habrá ninguna prórroga, ni  ninguna espera, ni  ningún plazo suplementario concedido. Regocijaos de esto y estad en esta Dicha, en este Amor, en esta Gracia. Os demostrareis entonces que no existe ningún apego a este mundo, que esto sea en el seno del amor filial, que esto sea en el seno de la familia, que sea en el seno de vuestros sentimientos, de vuestras posesiones, que pueda interferir con esta Dicha.

El Fuego del Espíritu, el Fuego Ígneo, entra desde ahora en adelante en manifestación de modo cada vez más evidente, y es lo que conduce a la precipitación de esta conflagración final. Evidentemente, los hermanos y hermanas opuestos a la Luz o que todavía mantienen, si puedo decir, las riendas de este mundo, piensan ellos poder escoger y poder obrar en el sentido que les conviene. Os puedo asegurar que no es así, porque sólo se trata de gesticulaciones, que de palabras que pretenden amplificar en cierto modo el terror de lo efímero, el de la muerte. Y para aquel que descubre la Dicha y la Gracia, para el que vive las Teofanías, con cualquier intensidad que sea, sabéis pertinentemente que esto es una ilusión total, no por un mecanismo de adhesión, sino por un mecanismo de vivencia directa de la Verdad. Así es como se enlaza desde ahora en adelante la sucesión de los acontecimientos, como dije, descritos en todas las profecías, dondequiera que miréis, trayendo a cada uno de vosotros al mejor emplazamiento para vivir mi Llamada.

Esto quiere decir también que hoy, si todavía creéis poder pasar afinar vuestra conciencia eterna por la acción de vuestra persona, esto es un error. Sólo hay la desaparición ahora, como aquel que fue llamado Bidi os lo dijo, que os puede permitir de establecer la totalidad de la Dicha, pero no de desaparecer por un proceso de alineación y de meditación, sino de desaparecer a vosotros mismos, en cualquier circunstancia que sea de vuestra actividad efímera.

Es en eso que la Dicha y la Gracia, y la Teofanía será perpetua, y serán evidentes. Es decir, no sirve de nada de apoyaros en vuestros conocimientos, ni desde ahora en adelante, en cualquiera elemento que sea de comprensión, porque la comprensión relevará siempre, en definitiva, del mental y de vuestro personaje, y no de la Verdad.

Entonces recordad que la Teofanía y la Gracia no son ni un esfuerzo ni una búsqueda, allí tampoco, sino una evidencia que se hace en cuanto soltáis lo que creéis tener, que sea vuestra historia, vuestro personaje, vuestra vida, vuestras relaciones,  vuestros sentimientos, y viendo lo que se celebra con el fin de dejar aparecer la evidencia de la Luz.

Cada uno de vosotros es sometido, en este momento, a una prueba, no por nosotros, no por vosotros, sino por la misma Inteligencia de la Luz, no pretendiendo condenaros, no pretendiendo restringiros, sino a dejar abiertas las compuertas de este Amor, de esta Verdad.

Cada uno de vosotros, desde el 15 de Agosto, podéis llamarme, rogarme, continuando vuestras actividades, no para resolver lo que sea en el seno de vuestro personaje, de vuestras relaciones o de vuestros sentimientos, sino a fin de resolver la resistencia misma, que no depende de vuestro mental, que depende simplemente de las costumbres o de vuestros linajes. Entonces dejad obrar la Luz y descubriréis la dicha de la sencillez, la alegría de la Infancia, porque después del 30 de Agosto, será demasiado tarde, y deberéis simplemente esperar, cualesquiera que sean vuestras circunstancias de vida, mi Llamada, que no puede tardar, os lo dije, antes de finales de este año y ahora lo esperamos para finales de Agosto, en el desarrollo de Septiembre o de Octubre. Pero como lo sabéis, esto no depende ni de nosotros ni de vosotros, sino de lo que se juega en la pantalla de este mundo, y más seréis numerosos a dejar la pantalla de este mundo, a soltar lo que aprecias, más esto será fácil y evidente, más esto será resplandeciente de belleza, de magnificencia y de ligereza.

En cuanto a mí, volveré en este mes de Agosto si es necesario, en función de lo que vemos desde donde estamos, sobre la pantalla de este mundo, en cuanto a las diversas conflagraciones mundiales que se van a producir y que ya se producen. Respecto a esto, intervendré, o no, antes de mi Llamada.

Que la Paz, la Dicha, y el Amor de la Verdad sean depositados en cada uno de vosotros, que la Teofanía perpetua no sea refrenada por ningún elemento de vuestra persona. Lo que se celebra en este mundo, os lo dije, no puede refrenar de ninguna manera la Teofanía perpetua, sino más bien permitirle manifestarse para un número siempre más grande de hermanos y de hermanas que así, hasta antes de mi Llamada, gozarán de estas últimas gracias previas al signo celestial.

Soy María, Reina de los cielos y de la Tierra. Mis hermanas y yo misma esperamos en muy gran número, en el enlace del 15 de agosto, y de cada día en este mes de Agosto, después del 15 Agosto.

Preciso también que el conjunto de mis hermanas Estrellas y yo misma estaremos reunidas especialmente las veinticuatro horas del 15 de Agosto que tiene por vivir la Tierra, a fin de que la radiación de las Estrellas os alcance a todos a nivel de vuestras Puertas y de vuestras Estrellas, con el fin de facilitar el ajuste final a vuestra Eternidad y a la manifestación sin obstrucción de la Gracia, perpetua ella también.

Soy María, Reina de los cielos y de la Tierra. Rindo gracia a vuestra presencia, rindo gracia a vuestra escucha, rindo gracia a vuestra lectura de mis palabras y bendigo, en esta ocasión, a cada uno de vosotros.

… Silencio…

Y os digo pues, a cada uno, en cada día a partir del 15 de Agosto, nos reuniremos, tengáis que lo que tengáis que hacer, creáis lo que creáis todavía tener a mantener. Estaremos allí, por nuestro enlace y nuestra Presencia, en cada circunstancia de lo que se celebra en vuestra vida, en vuestro cuerpo, en vuestra conciencia.

Soy María, Reina de los cielos y de la Tierra, y bendigo a cada uno de vosotros, al final de esta escucha, o al final de vuestra lectura.

… Silencio…


Y os digo hasta siempre, en la Eternidad, en oración y en comunión.

… Silencio…


Os digo hasta siempre, en mi Corazón eterno de Madre.